Osho en el camino de Esalen a Poona – Por Vikrant Sentis

21 Marzo 2014 - Amigos, Libros

Celebrando la tercera edición del libro “Osho en el camino de Esalen a Poona, Una historia de la psicología humanista-transpersonal” del terapeuta chileno Vikrant Sentis, compartimos uno de sus capítulos.

Conseguí el libro en: Feria del Libro Chileno o BookMart

 

Osho en el camino de Esalen a Poona

Capítulo IX
Grupos de terapia en Oriente

“Solo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos, pueden posiblemente descubrir cuan lejos uno puede ir”. – T. S. Eliot

Muchos de los terapeutas tenían la impresión, antes de ir a Poona, que Osho era al menos un maestro terapeuta; que su trabajo representaba el siguiente paso en la evolución de la psicoterapia. Él parecía tener un profundo acercamiento a la psicología humanista y a los factores familiares y sociales que producían individuos perturbados, y de los factores terapéuticos – intuición, comprensión, regresión, catarsis, “darse cuenta”, humor, intimidad y comunidad – que podían aliviar el sufrimiento.

En Poona, él combinaba estos acercamientos con la meditación con el objetivo de crear la comunidad terapéutica y centro de crecimiento más grande del mundo (Gordon, 1987). De alguna manera, las terapias humanistas – a pesar de ser la última evolución del pensamiento occidental – no habían producido un profundo sentimiento de satisfacción. Si algo habían hecho era el dejar claro que el cambiar ideas en la mente no producía una sensación de totalidad y satisfacción (Sarito, 1992).

Con Osho, los terapeutas se dieron cuenta que el problema era la mente en sí misma (Sarito, 1992), la tendencia de este mecanismo a un constante intelectualizar de la experiencia y por lo tanto a crear distancia con la vivencia directa. La mente, como mecanismo de supervivencia fundamental del ser humano, tenía la tendencia a dualizar la existencia en opuestos irreconciliables, creando una sensación de encontrarnos viviendo en un universo compuesto de experiencias “buenas y malas”, en donde era necesario escoger “las buenas” para sobrevivir. Según Osho, no existía ningún evento que en sí mismo fuese “malo”, más allá de la valorización que la propia mente pudiese, de acuerdo con el contexto donde este evento ocurría,hacer de dicho evento. Esta constante tendencia a dividir el mundo de la experiencia producía que el ser humano, debido a su identificación con este mecanismo, viviera con una constante sensación de peligro existencial. Por lo tanto, la mayoría de los recursos psicológicos del individuo estaban orientados a la supervivencia, dejando poca energía restante para el proceso de actualización y crecimiento.

Sin embargo, Osho vio un importante rol para la terapia humanista dentro de un contexto mayor; la transformación de la consciencia, la Iluminación. En este contexto él propuso expandir los procesos terapéuticos incluyendo métodos y visiones provenientes de las prácticas de meditación (Vikrant, 1999).

A comienzos de 1975, luego de vivir por varios meses de vuelta en Londres, Divya retornó a establecerse definitivamente en India junto a su maestro. En esta misma época el príncipe Welf de Hannover y su esposa llegaron para iniciarse como discípulos luego de graduarse en el centro de crecimiento Zist en Alemania y haber dirigido algunos talleres en dicho país. Él recibió el nombre de Vimalkirti y ella el de Turiya. Ambos se integraron como residentes en el ashram. Vimalkirti se desempeñó como cuidador de la casa de Osho y Turiya más tarde trabajaría como asistente de Teertha en el recién inaugurado grupo de encuentro del ashram.

A medida que Osho trabajaba más y más con occidentales, él comenzó a dar tareas a grupos pequeños de gente, principalmente gente que vivía junta en una misma casa. Les sugería que se juntaran en la noche y se dieran espacio para expresar la rabia, o se dieran permiso para jugar a volverse loco. A May Koerstat, quien tenía dificultades para “dejarse ir”, le asignó la tarea de cada noche hablar como si fuera un bebé. Más tarde le asignó una “mamá” y un “papá” con los cuales se tenía que juntar cada noche y hablarles como bebé.

En agosto de 1975, Osho le sugirió a Divya que comenzara un grupo de Terapia Primal en el ashram como una manera de complementar el trabajo meditativo que él estaba desarrollando. El lugar escogido era una antigua mansión inglesa que pertenecía a una señora británica amiga de Divya. Luego de una cena con galletas y té, la convencieron de que les prestara la pieza más grande de su casa para realizar el grupo (Garimo, 2004).

Este proceso fue el primer grupo terapéutico de crecimiento con características psicoterapéuticas implementado en el ashram, en India y quizás en Oriente. Dos semanas después le siguió el Grupo de Encuentro dirigido por el mismísimo Teertha, fundador de Quaesitor. Luego vino Intensive Enlightenment, un proceso intensivo de tres días basado en el trabajo de Ramana Maharishi y diseñado por Charles Berner, destinado a movilizar al participante más allá de su mente racional poniéndolos a responder la pregunta “¿Quién soy yo?” por 12 horas al día. Este grupo le fue asignado a May Koerstat, Arup.

Como el resto de los terapeutas del ashram, Arup pensó que sus días dirigiendo grupos de terapia se habían acabado y se sentía contraída por la idea de dirigir grupos nuevamente. “Cuando volví de una corta visita a Occidente tuve una reunión con Osho y él me dijo: “Bueno, tenemos Primal y Encuentro. Ha llegado el momento de que Iluminación Intensiva empiece también”. Dijo, “Bueno Arup, así que empieza tres veces al mes”. “No lo podía creer y no quería” (Osho, 1982).

Arup le escribió una carta a Osho preguntándole de maneras para intensificar el proceso. Osho le respondió personalmente comentando su carta párrafo por párrafo, haciendo anotaciones en los márgenes. “Sigue lo mismo”, “empújalos tanto como puedas”, “sigue el ciclo original…” y muchas otras recomendaciones. El precio, sin embargo, fue que dos o tres veces él le dijo, “Tu déjamelo todo a mí y simplemente conviértete en un medio, un canal” (Osho, 1982, p. 162).

En un principio, la mayoría de los grupos ocurrían en seis o siete diferentes locaciones en el suburbio de Koregaon Park; en lugares arrendados, en la casa de amigos e incluso en el afamado Blue Diamond Hotel.

Una vez que el Departamento de grupos fue creado en el ashram, este se desarrolló rápidamente. No tardó en comenzar la construcción de nuevas salas de terapia y cámaras subterráneas donde los grupos más catárticos pudiesen ser realizados sin perturbar a los vecinos. Eventualmente, la comunidad de Osho se convirtió en el centro de crecimiento más grande del mundo, ofreciendo la más variada propuesta de procesos grupales y sesiones individuales desarrolladas por el movimiento de psicología humanista y Potencial Humano, creando una síntesis entre psicoterapia humanista-transpersonal y meditación.

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Publicado el 21 Marzo 2014 | Ver sus artículos | +Moksh

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